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Mi visión de lo que sucede

Queridos lectores,


Me permito ofrecerles mi opinión personal, como coordinador de CC España y persona implicada en la sociedad. Espero que les sirva de acicate para la reflexión y no como dogma o creencia objetiva.

El artículo responde a una pregunta lanzada a nuestro buzón, desde alguien interesado por CC. Aprovecho la misma para redactarlo y compartirlo con ustedes.

Gracias por mostrar interés por mi visión.

Como mi visión del mundo es bastante limitada, estando donde estoy y viviendo como vivo, mi opinión no difiere mucho de las personas en que confío, cuyo conocimiento y posición les concede una perspectiva más amplia. Básicamente, confío en lo que cuenta Simon Parkes y, también, Benjamin Fulford, por lo que respecta a la situación global.

La situación personal, no obstante, tiene mayor importancia. Pase lo que pase en el planeta, si uno está preparado, está seguro; si no lo está, debería prepararse. Creo que nadie se salvará de los acontecimientos que ya se están desarrollando y los que vendrán, así que resulta imprescindible cultivar su propio espíritu porque, al fin y al cabo, tendremos que lidiar con la realidad inmediata y local.

Hagamos las preguntas adecuadas, si queremos encontrar la verdad.

Mi desarrollo personal, en estos momentos, me lleva a entender que somos más de lo que hemos venido creyendo y que demasiadas creencias, y poca fe, estrechan la visión del mundo. Habría que invertir la cuestión: más fe y menos convencimiento.

Estamos en una realidad virtual, que ha permitido crear un ser humano virtual, repleto de miedo, limitaciones y sistemas ideológicos para dividirlo interiormente, y de los demás. La virtualidad se construye a base de creencias. Uno es alto y fuerte, pero, si atacamos sus creencias, le convertiremos en bajito y débil: ¿cómo? Hacíéndoselo creer, de manera que esa persona tenga un concepto erróneo de sí misma, aunque muy eficaz para evitar que crezca y sea quien de verdad es. Estamos llenos de mentiras. Debemos aprender a reconocerlas, si queremos llegar a la verdad. Es fácil; mucho más de lo que parece. Observar nuestros propios pensamientos y las emociones que provocan resulta fundamental en este proceso de claridad, que suele llamarse iluminación, ni más ni menos.

Un abrazo,

Lluís

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